

Recién entonces, introducí tu mano en la pecera (o acuario) y dejalos acercarse y olerte. Para ello, deberás dejar tu mano descansando en el "suelo" del habitáculo. Al principio, notarás que tus jerbos te explorarán cautelosamente durante un tiempo.
Sólo cuando hayas notado que están cómodos y no muestran signos de temor (lo que podría tomar varias sesiones de acercamiento), muy lentamente con las dos manos, lleva a uno de tus jerbos hacia una esquina de la pecera (acuario), y levántalo desde abajo formando con tus manos una especie de cuchara (este procedimiento es más recomendable que precipitar tu mano desde arriba, ya que ese es el movimiento típico de sus predadores cuando cazan: se lanzan sobre su presa, y esto podría asustar a tus jerbos). Si no podes lograr que se suba a tus manos, podes colocar alguna lata pequeña, o caja o algún recipiente y levantarlo cuidadosamente una vez que tu jerbo esté dentro.
Pasadas unas dos semanas deberían ser ya muy amigables, y disfrutar que los sostengas.
Es recomendable que los niños pequeños se abstengan de manipular a los jerbos hasta que estés seguro de que están domesticados y acostumbrados a los humanos. Esto evitará que tengan una mala primer experiencia, y es mucho más fácil adiestrar a los jerbos cuando es una sola persona la que lo hace. Posteriormente, los niños podrán comenzar gradualmente a jugar con ellos.
Es importante recalcar que cada jerbo tiene una personalidad que le es propia. Conocerlos y diferenciarlos es un proceso que será divertido para vos también, así que disfrutalo!!!!
